Vuelvo de un viaje maravilloso por los canales de Venecia, con mi cabeza, cuerpo y mente impregnados de colores y de la alegría decadente de esta ciudad mojada. Y después de la borrachera de tanta información me pongo a trabajar como se hace después de las vacaciones, entre telarañas de sueños y la realidad misma. Este es el resultado.


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